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Silbo: El Drone acuático que investigó el atlántico durante los últimos 4 años

Hoy en día podríamos decir que todo el mundo sabe lo que es un drone. Seguramente a cualquiera que le preguntáramos respondería, a su manera, que los drones son vehículos aéreos no tripulados. Y si bien eso es cierto, no es la única respuesta correcta!


La etimología de "drone" viene de dran o dræn, que en inglés significa abeja macho o zángano, un insecto volador, por lo que es natural que al escuchar el termino cuando hace referencia a un vehículo, demos por hecho que este vuela.


La realidad es que existen todo tipo de drones, ademas de los aéreos, nos podemos encontrar acuáticos y terrestres. Y si, es probable que este mal referirse a ellos de esta misma manera, pero es la palabra que se a tomado para referiste a vehículos no tripulados controlados remotamente.


Hoy vamos a hablar de Silbo, un drone acuático fabricado por Teledyne Marine, en Islandia, que ha estado investigando el océano atlántico durante 4 años.


El primer tramo de viaje que realizó, fue de Islandia hasta el archipiélago canario en 2011, donde se lo bautizo "Silbo" en homenaje al lenguaje de la isla de la Gomera. Su viaje comenzó en 2016 tras ser actualizado.


Durante 1.273 días, este drone submarino, recorrió las profundidades del océano atlántico, con la misión de recaudar datos y parámetros fisicoquímicos que ayudan a la predicción meteorológica.


Además ha servido como banco de pruebas para estudiar tanto hardware como software de ingeniería para planeadoras, e incluso para nuevas baterías y el análisis en profundidad del funcionamiento de los robots en el mar.


El revolucionario sistema de planificación de ruta para este primer dron subacuático transoceánico fue desarrollado por un equipo formado por investigadores de: la División de Robótica y Oceanografía Computacional del instituto IUSIANI de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria (ULPGC), del Instituto de Ciencias Matemáticas (ICMAT) del CSIC, de la Universidad de Bristol (Reino Unido) y la Universidad de Rutgers (EEUU).


Lo que hicieron fue aplicar un modelo matemático empleado en astrodinámica para la planificación de rutas más eficientes y rápidas para vehículos y sondas espaciales. Se trataba de la primera vez que estas técnicas se implementaban en el océano con el mismo fin.


Usando la tecnología del espacio, consiguieron que el submarino alcanzara velocidades sin precedentes con un mínimo consumo de batería.


Silbo funciona de la siguiente manera: cuando se sumerge, sus sensores se ponen en marcha para recoger información sobre la cantidad de oxígeno y clorofila, la salinidad, la profundidad, la temperatura y la conductividad.


Cuenta con un altímetro que actúa de manera similar a los sistemas naturales de algunas especies como los delfines para evitar chocar contra el suelo y dispone de una boya que se infla cuando ha de ascender a la superficie para comunicarse con alguna antena de un barco o satélite.


Durante su viaje Silbo ha recorrido más de 22.000 kilómetros. Partió de Cabo Cod (Massachusetts, EE.UU.) con destino a Irlanda en un primer viaje de 6.557 kilómetros en 330 días. La siguiente etapa, hasta las Islas Canarias, le costó 178 días (3.695 km). Desde aquí viajó a las Islas Vírgenes (EE.UU.) recorriendo 6.256 km, donde se tomó un pequeño descanso de 24 horas para un cambio de baterías por parte de los técnicos de la empresa que lo fabricó y algunos estudiantes de la universidad local.


El destino final de su largo viaje fue una isla en la costa de Massachusetts, tras una etapa de 348 días y 6.236 km. Con este tramo final acumuló 22.744 kilómetros de recorrido en esos cuatro años de investigación que comentábamos.


Durante su trayecto total realizó más de 5.000 mediciones y ha sido el viaje autónomo más prolongado que se ha hecho en el océano Atlántico.